
Que mal veo la maratón de San Sebastián, entreno todo lo que puedo, pero como ando liadísimo pues mas bien entreno poco, y cuando entreno me paso de optimista y me sale mal. Es como tener un examen, pensar a priori, que lo sacas de calle y poco a poco, te vas dando cuenta que no lo has preparado y vas a palmar fijo. Esas son mis sensaciones, pero no me rindo. La verdad es que mientras me puse a correr tras superar unos dolores muy fuertes en la pierna izquierda, empiezo a encontrarme bien a mediados de Septiembre ( mas menos dos meses y medio sin correr mas de 8 km seguidos), y empiezo a progresar adecuadamente, gracias también, a mis nuevas monturas "Brooks infinity 2" que me ayudan a mejorar mi pisada y por consiguiente a reducir muchísimo el dolor muscular y de articulaciones de mí pierna izda. Mejoro mucho, entreno como siempre dos días a la semana, los miércoles 10 - 12 km a ritmos bastante altos, y los fines de semana tiradas lo mas largas que puedo con cuestas por el medio ( 20 - 25 km). Pero claro, pa joderla voy y pillo un catarro de la hostia y empiezo a bajar el rendimiento un guevo, como además soy gilipollas y cabezón, pues no me medico y trato de curarme a base de empachos de miel y aspirinas con leche y orujo al ir pa la cama, ( Viejo remedio). Al final me recupero un poco y en la Media de la Bañeza hago una marca muy buena para mí: 1,35 min. Para mí cojonuda, ya ves, con 100 km de entrenamiento, pues muy contento, pero se, en mi fuero interno, que forcé de cojones para conseguirlo, necesitaba una inyección de optimismo, y ya lo creo que funcionó. Pero claro, unos días después montamos una juerga de la leche en una casa "mu bonita" de unos buenos colegas, y como me va bastante la zambra, pues entre la bebida fría el tabaco y todo eso, pues debí coger otra vez frío y como no me había curado aun del catarro, esta vez lo pillé cojonudo, con fiebre y todo, Aquí, si que claudiqué, y me puse a pegarle a los fármacos. Todo esto me hace no poder entrenar bien, no puedo con los guevos, mis pulsaciones van por las nubes, mi moral por los suelos, intento correr 25 km despacio con los colegas Carlos y Guerra y en el km 22 ya voy arrastrando los pies, ritmo lentísimo y pulsaciones por la nubes, los mocos de nariz y pecho no me dejan respirar y cada poco tengo sensaciones de ahogo. Me cago en la puta, la tengo clara. Yo sigo con mi plan, sigo corriendo un día entre semana, pero aumento la distancia a 15 km y hace dos sábados intento hacer 30 km a ritmo lento, sobre 5 minutos, con mal tiempo, siempre lloviznando, y en el km 23, me tengo que parar, no puedo mas, me duelen las piernas y las pulsaciones otra vez por las nubes, el catarro no me abandona y me esta jodiendo la vida, voy a ratos corriendo y a ratos andando para regresar a casa, pienso, cada vez peor. Pero no me voy a dar por vencido. Entre unas cosas y otras la siguiente semana, no me queda mas remedio que descansar todo la semana y el viernes vuelvo a los entrenos, aun sigo con catarro pero menos, hago 15 km muy bien, con la gaita, llegué a casa a las 22:30 dando saltos de alegría, y pienso, mañana salgo por la mañana y me meto una kilometrada, jajajaja, que contento. Pues nada, ya me vale, con la valentía salí y la cagué otra vez al km 20 ya no podía mas, otra vez andando para casa por caminuchos para atajar, y la verdad es que creo que en lugar de atajar doy mas vueltas, pero bueno, me está al pelo. y menos mal que el domingo hizo un día de perros, pues tenía pensado salir de ruta por el Pajariel con una emergente estrella del fondo berciano llamado J.C. Contreras ( este si que es disciplinao y temeroso del éxito, una maquina en la sombra que diría yo, veréis como no me equivoco). Pues sigo, menos mal que me quedé en casa y descansé. El día siguiente, este Lunes, me picaba el orgullo de una manera sobrehumana, y por la tarde, pese a que no paraba de llover, me fuí antes del trabajo, me cambié y tiré pa cubillos por la mierda de acera de cemento que hay, fui y volví, 20 km, 4,56 min/km y 160 ppm de media, ¡¡¡¡¡¡¡¡ ahora sí, cojones!!!!!!, esto si es lo que buscaba, no me cansé, no me dolió nada, no me ahogué por el camino. me queda mi prueba de fuego final, hacer esto mismo pero en 30 km, Lo haré este fin de semana, si lo hago fácil, volveré al buen camino, ese en el que ya están mis buenos amigos y compañeros en todas las batallas, Carlos e Isrrael.
Solo recordarle a alguien que el secreto de las buenas carreras, a parte de entrenar mucho, está; en tomarse unas cuantas cervezas y lo que se tercie unos días antes para desconectar, tomar mucha miel casera para llenar los almacenes de pura energía y por ultimo, la noche antes de la carrera, media pastilla de dormir para aprovechar al máximo el tiempo en manos de Morfeo.